PROYECTO BHAI

Testimonios

Te contamos nuestra experiencia en Anantapur:

Olivia Pivotto

Olivia Pivotto

Alumna

«This trip was a once in a life time experience, I’ve learned so many things from this adventure that I’ll carry with me for the rest of my life.»

Alfredo Jiménez

Alfredo Jiménez

Alumno

“Este viaje a la India ha sido una experiencia que me ha cambiado la forma de ver las cosas, haciéndome valorar más lo que tengo y entender que la felicidad está en las cosas más simples.”

Celia Balbuena

Celia Balbuena

Alumna

“Mi voluntariado en la India me enseñó el poder de la alegría, la fortaleza y la solidaridad en cada sonrisa compartida.”

Paula Balbuena

Paula Balbuena

Alumna

“En cada sonrisa de estos niños de la India he encontrado una lección de vida. Dar es recibir, y en este voluntariado he aprendido más de lo que jamás imaginé.»

Lara Castillo

Lara Castillo

Alumna

“Esta experiencia ha sido absolutamente inolvidable. Estaré eternamente agradecida de haber podido vivirla.”

Claudia Aparicio

Claudia Aparicio

Alumna

“Aquí he aprendido a valorar y sonreír por las pequeñas de la vida”

Laura Luna

Laura Luna

Alumna

“Que siempre tuvieran una sonrisa dibujada creaba en mí otra.”

Diego Vellibre

Diego Vellibre

Alumno

«Cada pequeño paso que das hoy te acerca al éxito de mañana»

Laura López

Laura López

Alumna

“En este viaje en cada una de las sonrisas y miradas de los niños y niñas con los que compartí momentos, descubrí el reflejo de lo verdaderamente esencial.”

Carmen Bonilla

Carmen Bonilla

Alumna

“El mayor regalo es ver cómo los ojos de un niño que no tiene nada se iluminan con lo más simple y hermoso de la vida.”

Blanca Aragón

Blanca Aragón

Alumna

“El aprecio a la generosidad embelleció nuestra comunidad.”

Ángeles Cifuentes

Ángeles Cifuentes

Alumna

“Creí que iba a cambiar vidas, pero fueron ellos quienes transformaron la mía.”

Testimonio - Maria Tavera

Miss María Tavera

Profesora

“Viajar a Anantapur no fue para mí solo un viaje geográfico: fue un viaje al corazón de lo esencial. Llegué con la idea de dar, pero terminé recibiendo mucho más de lo que imaginaba.

Entre sonrisas genuinas y manos extendidas, aprendí que la felicidad no está en lo que poseemos, sino en lo que compartimos. Personas con casi nada me enseñaron a valorar todo. Sus risas eran más fuertes que cualquier dificultad, su gratitud más grande que cualquier carencia. Además, cada sonrisa, cada apretón de manos, cada mirada, me hizo darme cuenta de que la conexión humana trasciende idiomas y culturas. Este viaje a Anantapur me enseñó que ayudar no es cambiar el mundo de alguien, sino ser parte de su mundo por un instante. No sé si nosotros dejamos huella en ellos, pero ellos han transformado mi vida para siempre y este viaje ha dejado una huella imborrable en mí.

En Anantapur la famosa frase de El Principito, “Lo esencial es invisible a los ojos”, cobró más sentido que nunca. Así se cumplió allí: lo esencial no se ve, sino que se siente.”